domingo, 7 de diciembre de 2008

Vivir cien años ya es posible

Una de los principales deseos del hombre ha sido descubrir la llamada fuente de la juventud y prolongar su vida. En su afán por encontrarla creó recetas y lanzó recomendaciones que incluyen hábitos alimenticios, aparte de cremas y operaciones que sólo sirven para un cambio estético.

Alberto Boveris, un científico argentino, obsesionado por el tema, asegura que si existieron personas que vivieron hasta los 120 años, uno de los objetivos de la medicina actual es que todos los seres humanos vivan tanto como aquellos y que lo hagan en forma saludable.

Hoy se conoce que sólo en Estados Unidos existen unos 75 mil ciudadanos que tienen más de 100 años y que en el mundo hay casi 200 mil que superan esa edad. Tal cifra resulta estimulante si recordamos que a comienzos del siglo XX apenas había unas 500 personas mayores a 100 años. Ahora es el grupo etario que más creció. Hace tres décadas, los jóvenes representaban el 33% de la población total, hoy son el 18%. Los mayores de 60 representaban el 12%, hoy son el 24%.
Un objetivo primordial es que al ingresar a lo que hoy se llama cuarta edad se goce de una vida saludable. En este sentido Japón lleva la delantera pues mientras su esperanza de vida es de 76 años y su expectativa de vida saludable es de 74.5 años, en nuestros países latinoamericanos, la esperanza de vida es de 74 años y la expectativa de vida saludable de 68. O sea que mientras los japoneses sufrirán los achaques propios de la vejez apenas entre el 1 y el 2% de su vida, nosotros -los de esta parte del continente- lo estaremos el 10% de nuestra existencia.

Los especialistas consideran que llegar a los cien años de edad, en buenas condiciones, será posible sin ninguna duda. Para ello se basan en las estadísticas del siglo XX que pudo elevar la vida del ser humano de los 50 a 80 años, fundamentalmente por los descubrimientos científicos que permitieron luchar contra las infecciones.

Dan Buettner, un investigador norteamericano, logró descubrir cuatro lugares del mundo donde la gente vive normalmente entre 90 y 100 años y cuenta cómo añadir años a su vida en su libro "The Blue Zones" (Las zonas azules). Estos lugares son la región de Barbagia en Cerdeña, la isla japonesa de Okinawa, una comunidad de Adventistas del Séptimo Día en Loma Linda en California y la península de Nicoya en Costa Rica.

El autor, quien trabajó el tema durante siete años, encontró factores comunes en los longevos, entre ellos relaciones familiares muy sólidas así como un estímulo para vivir y hábitos alimenticios saludables, además de una vida activa y beber en forma moderada.
Por otro lado, pruebas de laboratorio demostraron el rol clave que juegan tanto la vitamina E como la actividad física y mental. Es decir, una combinación de buena alimentación, ejercicios moderados y actividad neurológica.

Como se sabe, el envejecimiento es resultado de un complejo proceso que incluye desde la carga genética y la muerte celular hasta el medioambiente. Es decir que el hombre, desde que nace, incorpora a su organismo productos tóxicos altamente dañinos que van desde la polución y la radiación hasta el tabaco y los medicamentos, pasando por los aditivos químicos de alimentos procesados.

Si con el tiempo los avances médicos nos permiten llegar a esa edad, sería bueno pensar desde ahora qué haremos para no aburrirnos.

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